Archivo de la categoría: Poemas
Dios poderoso eres
Dios poderoso eres, gloria y alabanza a ti,
Tú eres mi luz y mi paz.
Tú eres más que poderoso.
Nada me falta sin ti.
Eres muy grato conmigo.
Tú solo eres mi bendición y tu solo me importas.
Sin ti yo no soy nada,
Eres mi cielo,
Y tu abrazo me conforta y me enaltece.
Tú siempre sabes de mí,
Siempre me acompañas aunque no pueda verte.
Eres bueno conmigo y Serás mi rey siempre.
Solo se que eres mi señor y no me importa si me llaman frenético
Sin ti nada tengo, nada valgo, nada soy.
Sin ti yo no soy nada,
Eres mi cielo,
Y un abrazo tuyo me conforta y me enaltece.
Tú siempre sabes de mí,
Siempre me acompañas aunque no pueda verte.
Poema inspirado en la canción de Pepe Aguilar y Tiziano Ferro, Mi Credo. Es en sí una canción con la misma sinfonía que Mi creDo.
Pamela Ángeles
Dios poderoso eres.
Lo que necesito
Ahora, en el ahora de un recuerdo tenue
Ahora, en el ahora de un recuerdo tenue,
un susurro silente y una sonrisa ternura.
Se me desnuda la flor en la duda,
de si conmigo deseas estar,
estar más allá de un baile,
una noche sin aire,
o tan solo un oscuro pensar.
De si la flor ya marchita,
se convierte en la duda infinita
de lo que el tiempo quisiera borrar.
David Ramírez
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Te Amo
Te amo
Amo cada instante que paso contigo;
amo cada cosquilla que me haces para reír;
Amo tus caricias que al cielo me hacen volver
amo cada mirada que amada me hacen sentir.
Amo cada centímetro de tu tibia y suave piel;
Amo tus labios que trémulamente me hacen perder;
amo de tus ojos la tranquiles.
Amo la caballerosidad que en ti puedo ver;
amo esa humildad que siempre logras desprender;
Amo los cimientos que tus palabras me proveen.
amo la armonía que me haces retener;
amo la sensación que en tus brazos puedo tener;
Y Amo el porvenir que junto a ti puedo obtener.
Pamela Angeles
17/1/2011
Mis versos prefeidos
Mis versos preferidos de “Hay un País en el Mundo”
Es un poema que capta completamente la esencia de lo que fue nuestro pueblo dominicano hace años atrás y lo que sigue siendo aun hoy en día.
Hay un país en el mundo
colocado en el mismo trayecto del sol,
Oriundo de la noche.
Colocado en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol. Sencillamente liviano,
como un ala de murciélago apoyado en la brisa.
Sencillamente claro, como el rastro del beso en las solteras
antiguas o el día en los tejados.
Sencillamente.
Frutal. Fluvial. Y material. Y sin embargo
sencillamente tórrido y pateado
como una adolescente en las caderas.
Y entre tanto, cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falta del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el cantío de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas y en medio el amor.
Y éste es el resultado.
El día luminoso regresando a través de los cristales
del azúcar, primero se encuentra al labrador.
En seguida al leñero y al picador de caña
rodeado de sus hijos llenando la carreta.
Es cierto que lo beso y que me besa
y que su beso no sabe más que a sangre.
Que día vendrá, oculto en la esperanza,
con su canasta llena de iras implacables
y rostros contraídos y puños y puñales.
Pero tened cuidado. No es justo que el castigo
caiga sobre todos. Busquemos los culpables.
Y entonces caiga el peso infinito de los pueblos
sobre los hombros de los culpables.
Es verdad que en el tránsito del río,
cordilleras de miel, desfiladeros
de azúcar y cristales marineros
disfrutan de un metálico albedrío,
y que al pie del esfuerzo solidario
aparece el instinto proletario.
Pero ebrio de orégano y de anís
y mártir de los tórridos paisajes
hay un hombre de pie en los engranajes.
Desterrado en su tierra.
Y un país
en el mundo, fragante, colocado
en el mismo trayecto de la guerra.
Traficante de tierras y sin tierra.
Material. Matinal. Y desterrado.
Poema escrito por nuestro poeta nacional Pedro Mir.
Ciertamente somos un país colocado en el mismo trayecto del sol, en el mismo camino de las tormentas y huracanes, colocado en el mismo lugar que hace parir a la tierra completamente en todas las estaciones. Somos un país colocado en el archipiélago del Caribe, próximo al trópico de cáncer que nos hace esencialmente tórridos y tropicales.
A nuestro país aún le falta mucho por desarrollar, y día a día más dominicanos y dominicanas damos lo mejor de cada uno y cada una para hacer de este país, un país en el mundo.
Pamela Angeles
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falta del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el cantío de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas y en medio el amor.
El día luminoso regresando a través de los cristales
del azúcar, primero se encuentra al labrador.
En seguida al leñero y al picador de caña
rodeado de sus hijos llenando la carreta.
y que su beso no sabe más que a sangre.
Que día vendrá, oculto en la esperanza,
con su canasta llena de iras implacables
y rostros contraídos y puños y puñales.
Pero tened cuidado. No es justo que el castigo
caiga sobre todos. Busquemos los culpables.
Y entonces caiga el peso infinito de los pueblos
sobre los hombros de los culpables.
cordilleras de miel, desfiladeros
de azúcar y cristales marineros
disfrutan de un metálico albedrío,
y que al pie del esfuerzo solidario
aparece el instinto proletario.
Pero ebrio de orégano y de anís
y mártir de los tórridos paisajes
hay un hombre de pie en los engranajes.
Desterrado en su tierra.
en el mundo, fragante, colocado
en el mismo trayecto de la guerra.
Traficante de tierras y sin tierra.
Material. Matinal. Y desterrado.
Café con Aroma a Mujer Hispaniola
Provengo del trópico donde reina el sabor de tan buen aroma como el Café de Barahona. Dulce y fuerte deslizante desde la taza hasta la boca, que primero rueda desde montañas en rojas cerezas, desprendiéndose en ramilletes, que luego pasan a las ranchetas secadoras de las lugareñas, poniéndolas cerezas en fogoneras y tostaderas.
Así es el trayecto del Cafecito negrito y rico en saborcito de los dominicanitos, nacido de las entrañas de mis tierras camaradas.
Y así despertando, desde el amanecer, sube de la greca el sabor dominicano. Me describo a mí y a mi café dominicano.
”Café con Aroma a Mujer Hispaniola”
Soy como el café, Robusta.
de cuerpo completo…
voluptuosa, de curvas frondosas.
Soy de la tierra, Tropical y ostentosa.
El café, mi muestra es mi aroma.
Mi denominación de origen, la Hispaniola.
Pureza de la montaña, de mis lomas.
La presencia es mi olor a café de Barahona.
Penetrante, deslumbrante.
Excitante en contrastes,
dulce, agridulce, a nueces rebosantes.
Mis ojos… cafecitos tostados entrapados,
en marrones empastados.
Mi cabellera deslizada y rizada,
de la greca hasta la tasa, del cuello hasta la espalda.
Actitud a exprés en altivez,
exquisitez, y delicadez.
de tipicidad potente como café caliente.
Pamela Angeles
13/08/2010
Cuando me miras así…
Cuando me miras así…
Cuando me miras así contenta estoy, cuando me miras así al cielo voy.
En ti puedo ver la paz, en ti puedo ver el amor que nace al andar.
Cuando tú me miras así, cuando tú me miras así nada más necesito para andar.
Tus ojos son el portal del alma cuando al mí entrar llegan a enamorar.
Cuando me miras así, tus ojos son el reflejo del amor, tus ojos son lo que somos los dos.
No pido nada más, solo pido tu amor, solo pido tu amor para en ti andar y no dejar de amar, ya que en ti encuentro la liberta ya que sé en tí mi lado está, en ti mi vida está, en ti puedo volar, en ti puedo soñar.
Pamela Ángeles
6/10/2009